Cocas de la costa: crujir que abraza verduras y anchoas
La coca, fina o más gruesa, enseña el arte del equilibrio: tomate confitado, pimientos, cebolla dulcísima y, a veces, anchoas bien saladas. La base cruje sin quebrarse, sostenida por aceite medido y horno caliente. Es desayuno, merienda y cena improvisada junto al mar. Busca la de recapte en mercados, conversa con quien las hornea y prueba variaciones locales, descubriendo cómo el mismo rectángulo admite estaciones, fiestas y caprichos del barrio.